Un estudio liderado por el INMAR analiza el papel de “Rugulopteryx okamurae” como refugio y alimento para la fauna de las playas 28 septiembre 2026
La investigación muestra que las acumulaciones de esta alga invasora pueden ser utilizadas como hábitat y recurso alimenticio por Talitrus saltator, un pequeño crustáceo clave en el funcionamiento de los ecosistemas de playas arenosas.
Un equipo internacional de investigadores de la Universidade Federal de Sergipe (Brasil), la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y el Instituto Universitario de Investigación Marina (INMAR) de la Universidad de Cádiz ha analizado una interacción ecológica hasta ahora poco estudiada relacionada con la expansión de la macroalga invasora Rugulopteryx okamurae: qué ocurre con sus acumulaciones cuando llegan a las playas y cómo son utilizadas por la fauna que habita estos ecosistemas.
El estudio, publicado en la revista científica Aquatic Conservation: Marine and Freshwater Ecosystems, se centra en Talitrus saltator, un pequeño crustáceo conocido comúnmente como pulga de mar y estrechamente asociado a las acumulaciones de algas y otros restos orgánicos que se depositan de forma natural en la línea de costa.
Estos organismos desempeñan un papel relevante en el funcionamiento de las playas arenosas, ya que participan en la descomposición y reciclaje de la materia orgánica acumulada en la costa y, a su vez, forman parte de la alimentación de diferentes especies de aves costeras.
Los resultados de la investigación muestran que las acumulaciones de R. okamurae pueden actuar como refugio y hábitat para poblaciones de T. saltator. De esta forma, aunque se trata de una especie invasora con importantes impactos sobre los ecosistemas marinos, una vez depositada en las playas su biomasa puede incorporarse a algunas de las interacciones ecológicas propias de estos ambientes costeros.
Además del estudio de las poblaciones presentes en las playas, el equipo realizó experimentos de alimentación en laboratorio para comprobar si T. saltator era capaz de consumir esta macroalga invasora. Los resultados confirmaron que los crustáceos pueden alimentarse de R. okamurae, lo que demuestra que también puede funcionar como recurso trófico para esta especie.
No obstante, su consumo fue diferente al registrado con otras macroalgas utilizadas en los experimentos, por lo que los investigadores señalan la necesidad de seguir estudiando las consecuencias ecológicas a largo plazo de esta nueva fuente de alimento.
Los autores destacan que estos resultados no deben interpretarse como que Rugulopteryx okamurae sea una especie beneficiosa para los ecosistemas costeros. Su rápida expansión continúa asociada a importantes impactos ecológicos y socioeconómicos en las costas andaluzas.
El trabajo pone de manifiesto, sin embargo, que la llegada masiva de una especie invasora puede generar nuevas interacciones dentro de los ecosistemas que invade. Comprender estas relaciones resulta especialmente relevante a la hora de evaluar las consecuencias ecológicas de la acumulación y retirada de su biomasa en las playas y de diseñar estrategias de gestión de estos espacios costeros.
El artículo, titulado Use of Invasive Rugulopteryx okamurae Beach Wrack as Habitat and Food by Talitrus saltator, ha sido publicado en Aquatic Conservation: Marine and Freshwater Ecosystems por los investigadores: Leonardo Cruz da Rosa, María José Reyes-Martínez, Triana Revanales e Iván Franco Rodil.



